Blanca Semana Santa


Domingo 01 de abril. Nos ponemos en carretera. Destino: Formigal y sus noventa y tantos kilómetros esquiables... el sueño de mamá. Paramos cerquita de Vitoria bajo una intensa lluvia para comer en un gran restaurante donde la simpática camarera me regaló un bonito pay-pay y la mejor de sus sonrisas a cambio de uno de mis más cálidos abrazos y de mis besos de yogurt. Continuamos el camino bajo la misma e intensa lluvia; Pamplona, Jaca, Sabiñánigo...y yo tan tranquila en la sillita de seguridad y sin marearme porque mamá es muy dulce conduciendo y traza las curvas de forma muy sutil. Además con el dvd se me pasa el tiempo mucho más rápido. Poco después de pasar Biescas me quedé dormida, así que no pude ver el momento en que la lluvia se transformó en nieve. Pasado Panticosa, la carretera comienza a amontonar nieve, por lo que mamá reduce y circula en primera y segunda sin tocar en ningún momento el freno, pero aún así...toc, en una curva el coche se desliza de forma armónica y elegante, casi a cámara lenta contra el quitamiedos del carril contrario. Resultado... una imperceptible linea en el aleta izquierdo delantero del corsa. Mamá se baja a poner las cadenas porque lo que viene a continuación es cuesta arriba. Se llena de nieve, que se transforma en agua y que le cala hasta la médula....brrrr, que frío. Mientras... yo sigo dormida. Llegamos a los apartamentos y....¡¡comienzan nuestras vacaciones!! que para mamá son esquiar y para mí... jugar en el jardín de nieve y en la guardería.
Una semana expléndida, con nevadas diarias hasta que llegó papá el miércoles y nos trajo unos rayitos de sol de Castilla. Ya tengo trineo y unos esquies sin fijaciones, pero tablas al fin y al cabo.
Por las mañanas el coche estaba lleno de nieve, así que tomábamos un autobús que salía del centro de la urbanización y que nos quedaba cerquita de los apartamentos. Nos dejaba justo a la puerta de el edificio de la estación, así que nos iba muy bien. En la guardería jugaba, pintaba, salíamos al jardín a tirarnos con el trineo y hacer muñecos de nieve. Después entrábamos a comer y nos ponían pelis de disney. Mamá me recogía a eso de las tres y me iba a dormir la siesta. Por la tarde salíamos a pasear por la urbanización o a hacer turismo por otros pueblos del Valle de Tena.
Pero como todo lo bueno.... acabó. El lunes 9 vuelta al cole, mamá y papá a trabajar y "Nena", nuestra boxer, regresa de la guardería canina con anginas y tos... ¡¡menudo percal!!. Yo le doy las pastillas con el quesito y... ¡¡me adora!!.

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